VEREDA TROPICAL

Voy por la vereda tropical,

la noche plena de quietud, con su perfume de humedad.

Y la brisa que viene del mar

trae el rumor de una canción, canción de amor y de piedad.

 

 

Por ella fui noche tras noche hasta el mar para besar su boca fresca de miel

y me juró quererme más y más, sin olvidar jamás, aquella noche junto al mar.

 

Hoy sólo me queda recordar

y ya cansado de esperar el alma muere de penar.