SOMBRAS NADA MÁS

Quisiera abrir lentamente mis venas

mi sangre toda verterla a tus pies

para poderte demostrar que más no puedo amar

y entonces morir después.

Y sin embargo tus ojos azules

azul que tienen el cielo y el mar

que se han cerrado para mí sin ver que estoy aquí

perdido en mi soledad.

 

Sombras nada más          acariciando mis manos

sombras nada más en el temblor de mi voz.

Pude ser feliz y estoy en vida muriendo

y entre lágrimas viviendo

el pasaje más horrendo

de este drama sin final.

Sombras nada más entre tu vida y mi vida

sombras nada más entre tu amor y mi amor.

 

Que breve fue tu presencia en mi hastío

que tibias fueron tus manos, tu voz.

Como luciérnaga llegó tu luz y disipó

la sombra de mi rincón.

Y yo quedé como un duende temblando

sin el azul de tus ojos de mar

que se han cerrado para mí sin ver que estoy aquí

perdido, en mi soledad.

 

TUNA DE DERECHO DE VALLADOLID, 1997.